Era un muchacho muy bueno de una familia extremadamente pobre y huérfano de padre a una temprana edad. Pero era muy, pero muy despistado, y la gente—incluyendo a su madre—lo consideraba un inútil. No podía ni trabajar ni estudiar. Y sin embargo, cuando decidió hacerse monje y tuvo un examen dificilísimo, lo pasó sin ningún problema. La realidad es que José era un hombre brillante y ahora es patrón de los estudiantes.
¿Alguna vez te has sentido juzgado o considerado tonto o incapaz de hacer algo? ¿Alguna vez has creído esa opinión de otros sobre ti? ¿Cómo te hizo sentir? ¿Qué talentos crees que tienes para ofrecer un servicio a la iglesia?