Por Gabriela Velázquez
Es difícil para los jóvenes latinos pensar en una vida sin celulares, computadoras, juegos de video, la última moda o la comida rápida. Y sin embargo esto son cosas que muchos de nuestros padres nunca tuvieron y que algunos aún no tienen porque gastan todo lo que ganan en cubrir las necesidades familiares.
Los jóvenes latinos vivimos una vida y una experiencia muy distinta en Estados Unidos comparada con la de nuestros padres, especialmente los que pasaron gran parte de su vida en sus países de origen. A diferencia de nosotros, muchos de nuestros padres tuvieron que trabajar de niños y su cultura y valores eran más tradicionales que los nuestros. Sus propios padres—nuestros abuelos—eran mucho más estrictos y castigaban rápido, mientras que nuestros padres son mucho más blandos y lentos a castigar.
El nivel de sufrimiento que pasaron en sus países llevó a muchos de nuestros padres a abandonar su patria para poder proporcionar una vida mejor y un mejor futuro a sus familias. Y sin embargo muchos de nosotros no reconocemos los muchos sacrificios que hicieron nuestros padres e incluso nos rebelamos cuando no conseguimos lo que queremos. La verdad es que no sabremos cuánto tuvieron que batallar nuestros padres hasta que tengamos que trabajar para conseguir nuestros propios objetivos.
Nuestros padres nos enseñan a ser nosotros mismos y a no olvidar quiénes somos, como ellos mantienen su propia identidad aunque tuvieron que emigrar a otro país. Desde muy pronto los padres nos hablan de nuestra cultura, de quiénes somos como pueblo y de dónde venimos. El crecer en este país significa que nos tenemos que adaptar a dos culturas: la de nuestros padres y la de este país. Y mientras que hay algunos que siguen celebrando las tradiciones de sus padres, otros no quieres seguir y ni siquiera conocer el significado de esas celebraciones. Esta confusión lleva a muchos latinos a sentirse fuera de lugar en sus hogares y fuera de ellos.
Y sin embargo, el conocer la importancia y significado de nuestra cultura e identidad nos permite reconocer lo que somos y lo que debemos valorar y mantener. También nos enseña a apreciar lo poco que tenían nuestros padres y todo lo que nos dan con su duro trabajo y sacrificios. Por todo lo que hacen, nuestros padres merecen nuestro amor, respeto y ayuda.
Al aprender a valorar nuestra cultura y tradiciones de nuestros padres y abuelos, aprenderemos quiénes somos y podremos transmitírselo a las futuras generaciones. Aunque vivimos en una cultura distinta, la nuestra continúa muy presente en el idioma, comida, religión, valores familiares, celebraciones y tradiciones. Estas son las cosas que nos hacen quienes somos. Podremos cambiar algo, porque tomamos cosas nuevas de la cultura en que vivimos, pero algunas cosas nunca cambiarán nuestra identidad.
¿Sabes quién eres? ¿Sientes la tensión de vivir entre dos culturas? ¿Cómo aprecias lo que hicieron y hacen tus padres por la familia? ¿Qué es lo que más valoras de tus padres?