Eres mexicana y no debes estar aquí

Por Sandra Navarro

Tenía solo 8 años cuando Sylvia Méndez fue protagonista de una batalla legal que entablaron sus padres, Gonzalo y Felicitas Méndez, en contra de las escuelas públicas del Condado de Orange en California. A Sylvia y a su hermano se les había negado la admisión en una escuela de alumnos blancos y los padres decidieron emprender la lucha para acabar con la segregación. Inocentemente, Sylvia creía que la pelea de sus padres era para ella pudiera asistir a la escuela “bonita con columpios” (como ella la recuerda) no como la escuela para “mexicanos” a la que asistía, donde no sólo las instalaciones eran de mala calidad, sino los libros y la propia educación eran inferiores.

Una vez que pudo asistir a esta nueva escuela, recuerda que un niño le dijo: “tú eres mexicana no debes estar aquí”. Ante tal rechazo Sylvia ya no quería asistir a la escuela y su mamá le dijo: “¡Ay, Sylvia! ¿Que no sabes que todo este tiempo hemos peleado para que supieras que eres igual que esa gente y que él no es mejor que tú?”  Entonces comprendió que la lucha de sus padres la obligaba a estudiar mucho y hacer lo mejor que pudiera para llegar muy alto.

Años después, de nuevo sufrió discriminación al presentar su examen en la escuela de enfermería nuevamente, pero eso no la detuvo. Se graduó, llegó a ser  Directora de un departamento de hospital, dio 33 años de servicio antes de retirarse para atender a su madre. Por ese tiempo su madre le pidió que diera a conocer este caso, desconocido para muchos. Era importante dar a conocer la lucha de los padres latinos por una educación de calidad y el importante papel que jugaron en contra de la discriminación escolar  incluso antes del tan conocido caso Brown contra el Consejo Escolar que puso fin a la segregación escolar a nivel nacional. Esto fue lo que llevó a Sylvia a convertirse en una prominente activista.

Desde 1998, Sylvia se ha dedicado a dar conferencias a nivel nacional en escuelas y universidades sobre este caso y la importancia de la educación. En ellas  invita a los padres a que sigan apoyando a sus hijos. “En este país no hay excusas para no seguir estudiando. Yo les digo a los estudiantes que sigan estudiando, que necesitamos más doctores, abogados y políticos latinos, que no se salgan de la escuela, que hagan una carrera, puede ser que incluso en un futuro tengamos un presidente latino”, dice con orgullo.

“La segregación escolar y la discriminación siguen presentes y la educación sigue siendo un desafío. Por eso debemos seguir luchando. Uno de los mensajes que les doy a los estudiantes latinos es que siempre estén orgullosos de lo que son y de su origen, no nieguen su cultura, ni sus raíces, que una vez que descubran su meta sean perseverantes y no se den por vencidos. Sé que lo lograrán. No importa  su nacionalidad ni de donde vengan, lo importante es que se fijen una meta y la cumplan, tienen que enfocarse, pueden hacerlo si se lo proponen; mientras sean honestos con ellos mismos y no se dejen intimidar por nadie, así como dice una frase del Presidente Roosevelt: “No temas a nada más que al miedo”.

Reconociendo toda esta labor, en febrero del 2011 el Presidente Barack Obama le entregó la Medalla de la Libertad por su trabajo como activista pro derechos civiles y por su lucha contra la discriminación. Sylvia la recibió con gran honor y mucha sencillez en nombre de sus padres.

Para la reflexión

¿Has sentido alguna vez la discriminación en la escuela o en el trabajo? ¿De qué maneras te enfrentas a ella? ¿Te han dado alguna vez tentaciones de dejarlo todo ante los obstáculos?
 

 
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