Pero, ¿quién no asiste a un banquete gratis? Posiblemente pongan excusas aquellos que sospechen que el banquete no es tan gratuito como parece. Es decir, que puede exigir una serie de gastos o de sacrificios que no se está dispuesto a hacer. El banquete de Jesús es verdaderamente gratuito. Sólo quiere toda nuestra persona: en cuerpo y alma. Y ahí está el chiste.
¿Qué excusas pones tú para no acudir a la llamada de Dios a su fiesta? ¿Se te hace que el precio está alto? ¿Y cuál será la ganancia?