9 de agosto - Beato Juan de Reiti


No tuvo una vida muy llamativa. De hecho, todo transcurrió con bastante silencio. Pero la gente acudía a él porque irradiaba paz y alegría, aun sin decir nada.
Quería ser agustino y lo aceptaron como hermano. La gente que acudía al monasterio siempre se daba cuenta de que la presencia de este hermano daba paz y extendía una cálida hospitalidad.

¿Qué clase de actitud reflejas tú? ¿Cómo podría eso ayudar o inquietar a las personas de tu alrededor?

 
Oprimir CTRL para varias opciones

Síguenos en: