No fue un niño prodigioso, ni brillante. Casi no lo querían admitir en el seminario, porque no tenía mucha capacidad de aprender materias intelectuales. Pero, cuando por fin se ordenó como sacerdote, fue un ejemplo tan vivo de santidad, que transformó totalmente un pueblo que había sido hostil y pecador.
¿En qué te distingues? ¿Piensas a veces que, como no puedes hacer ciertas cosas eres inútil? ¿Qué talentos, aptitudes, capacidades y virtudes te ha dado Dios?