Al pobre Juan lo reclutaron para el ejército y no sabía llevar el paso. Casi no la hace en el seminario, porque le costaba mucho estudiar. Sólo su párroco siguió ayudándole para convertir su sueño de ser sacerdote en realidad. ¡Y qué sacerdote llegó a ser! El santo cura de Ars, lo llamaban los habitantes de un pueblo que había sido totalmente hostil a todo lo religioso. A veces se pasaba horas y horas escuchando a gente en el confesonario. Y hoy se le recuerda como modelo de sacerdote.
¿Renuncias a tus objetivos si te encuentras con dificultades? ¿Piensas que Dios sólo llama a los brillantes?