A veces sentimos una felicidad tan grande de haber experimentado la presencia y la acción de Dios en nuestra vida, que sentimos que no queremos que se acabe. Pero siempre se nos llama a seguir nuestro trabajo, con el convencimiento de que lo que hemos visto y oído, lo que hemos sentido en nuestro corazón es verdadero y nos da prueba de que Dios estará con nosotros.
¿Qué momentos en tu vida no quisieras que se hubieran terminado?