Desde muy joven, Pedro entendía que la verdadera grandeza de la persona está en el servicio a otros. Cuando murió el arzobispo de Rávena en Italia en 433, el Papa León Magno nombró a Pedro para sucederle. Fue un famoso predicador y sus sermones, que eran muy cortos para no aburrir eran escuchados con gran fervor por el pueblo, sobre todo por el entusiasmo y fervor que transmitía Pedro.
¿Transmito alegría y entusiasmo? ¿Cómo escucho a los demás?