Nació en una familia romana acomodada y se casó con una mujer rica, pero se sentía más atraído por las cosas de Dios y marchó a Mesopotamia, donde vivía mendigando a las puertas de las iglesias. Regresó luego a casa, pero su familia no lo reconoció y vivió de los restos de la comida de su casa, mientras los sirvientes se reían de él.
Hay santos que quizá sean admirables, pero no imitables. ¿Qué puede decir esta vida a la tuya?