Vivía en Florencia, Italia, al final del siglo X. Su hermano menor fue asesinado por alguien que se suponía que fuera su amigo. Juan empezó a buscar maneras de vengar la muerte de su hermano. Un Viernes Santo, se encontró con el asesino de su hermano y, cuando ya lo iba a matar, el hombre cayó de rodillas y le pidió perdón. Juan lo levantó y lo abrazó. Juan entonces fue a un monasterio donde su padre fue a buscarlo, amenazando con quemar el monasterio. Juan salió a ver a su padre vestido de monje y su padre se convenció y lo dejó quedarse. De ahí en adelante Juan se convirtió en modelo de seguidor de Cristo y en auxiliador de los necesitados.
¿Escucharías a quien te pide perdón por algo muy grave?