A la pobre niña la casaron con el rey Denis de Portugal cuando sólo tenía 12 años. Al principio al rey le gustaba, pero luego empezó a maltratarla y a tener toda clase de escándalos. Con todo, tuvieron dos hijos. Isabel llevaba todo con paciencia y sin amargura. Poco a poco, el rey se fue convirtiendo, se arrepintió de sus pecados y continuó su vida mostrando respeto y amor por Isabel. Vivieron juntos durante 32 años. La reina era conocida por su bondad y su atención a los pobres. Era reconciliadora entre los miembros de su propia familia y entre las naciones.
¿Eres una fuerza de reconciliación en las tensiones de tu familia, trabajo o comunidad?