Este monje y ermitaño del siglo XII decía a quienes le seguían: “Es necesario que mediante el trabajo de nuestras manos nos procuremos el sustento para el cuerpo, el vestido aunque pobre y medios necesarios para poder socorrer a los pobres. Pero ello no debe ocupar todo el día, ya que debemos encontrar tiempo suficiente para dedicarlo al cuidado de la oración”.
¿Pongo esfuerzo en hacer mi trabajo honradamente y con dedicación? ¿Dedico algún tiempo a la oración diariamente?