Por Mario J. Delgado
En estos tiempos necesitamos explorar y responder a la realidad que los jóvenes enfrentan hoy. Los signos de los tiempos nos desafían seriamente al enriquecimiento pastoral de los jóvenes, que son llamados a la gran aventura de ser una Iglesia joven, protagonista de la Evangelización y que es fermento del Reino de Dios en la sociedad. Necesitamos estar con los jóvenes, estar presentes desde sus vidas, escuchando sus voces, su sabiduría para acompañarles hacia un liderazgo integral. Claro que necesitamos reconocer y ayudar a la Iglesia a entender, a abrazar y a afirmar la diversidad cultural que nos une, nos identifica, con el caminar de la fe y los dones que los jóvenes ofrecen hoy a la Iglesia.
Hay una necesidad de enriquecimiento en todos los niveles, en especial en un encuentro personal de conversión, de comunión, de solidaridad y de misión Con Cristo Jesús; esto con el fin de promover y fomentar un espíritu que nos mueva a ser más activos en nuestras comunidades y parroquias. Hay que fomentar una opción preferencial desde y con los jóvenes que refleje el entusiasmo y compromiso de los jóvenes a integrarse a la participación en la vida y misión de la Iglesia. Jóvenes evangelizando jóvenes. Un llamado radical a ser jóvenes misioneros que se llevan en su corazón el fuego y el amor del Evangelio de Jesús.