Estudió desde muy niño y luego su padre lo destinó al servicio militar. Pero cuando tenía 20 años, contrajo una rara enfermedad, parecida a la lepra, de la que se curó milagrosamente. Entonces decidió dedicar su vida a Dios y empezó a estudiar teología y ayudar a los condenados a muerte. Algo más tarde, fundó la Sociedad de Clérigos Regulares Mínimos, que unen la oración con la vida activa.
¿Puedes hacer un buen equilibrio entre tus ocupaciones diarias y tu vida de oración? ¿Dedicas algún tiempo a orar diariamente?