Su diócesis viene con muro

Por Carmen F. Aguinaco

Quien se fijara solamente en su aspecto de niño inquieto y travieso no podría adivinar el extensísimo currículum del obispo Daniel Flores, el obispo de Brownsville, Texas. Para comenzar su misión en la diócesis de Brownsville, Texas, el obispo Flores empezó una serie de conversaciones con el clero, las religiosas y religiosos y laicos para conocer las necesidades de la diócesis y formular estrategias para afrontarlas. Brownsville es una ciudad ubicada en la frontera con México que está siendo dividida por un muro cuya construcción está fragmentando terrenos privados,  destruyendo la fauna en Tejas del Sur, dividiendo familias e incluso los terrenos del campus de la Universidad de Texas-Brownsville.

Pero el obispo Flores está preparado para enfrentar los retos presentes en su nueva diócesis. Aunque es aún muy joven, ha tenido una carrera casi astronómica. Ya ha sido vicario en la catedral de Corpus Christi, Texas, secretario del entonces Obispo, Monseñor René Gracida, vicecanciller, rector de estudios para seminaristas y vicario episcopal para las vocaciones al sacerdocio.

En 1995 fue nombrado capellán de Su Santidad por el Papa Juan Pablo II. Tiene un doctorado en teología de la Universidad Pontificia Santo Tomás Aquino en Roma y ha sido canciller de la Diócesis de Corpus Christi. En 2001 fue nombrado formador de sacerdotes en el Seminario Mayor de Galveston Houston y fue profesor de la Universidad en esa misma ciudad. En 2006, fue nombrado obispo auxiliar de Detroit, Michigan. Ha servido en diversos comités de los obispos, así como en numerosas juntas directivas, como la del MACC (Mexican American Catholic College) de San Antonio, Texas y el Instituto Cultural de Liderazgo del Medio Oeste de South Bend, Indiana.

Pero todos esos títulos, cargos y actividades no le han hecho más que profundizar en su fuerte sentido de servicio. “Vengo aquí”, dijo cuando fue nombrado obispo de Brownsville“, con intenciones de edificar sobre cimientos puestos por manos de otros... Dios nos presta la vida y nos regala el tiempo para poder servir. El trabajo de la iglesia nunca termina y es un privilegio ofrecer la vida al servicio de su misión”.

La fe del obispo Flores fue alimentada por sus papás y abuelos y le gusta repetir un canto que aprendió de niño y que sintetiza su fe y su concepto de misión: “En Cristo bautizados, con su sacrificio alimentados, a la vida nos entregamos, hasta que en el cielo descansemos”.

Esta es su intención incansable: entregar la vida hasta el final.

¿Cómo piensas que te llama a ti el Señor? ¿Crees que te está llamando ya desde tu juventud a servir? ¿Cómo respondes?

 
Oprimir CTRL para varias opciones

Síguenos en: