Pedro no sentía inclinaciones bondadosas ni deseo de santidad cuando era joven. Parece que era irritable, quisquilloso, vanidoso, terco y engreído. Tenía un carácter fuerte y altanero. Pero también tenía inclinación a la bondad y el perdón. Cuando tenía 22 años se encontró con un jesuita con quien hizo amistad. Pronto, empezó a sentir la llamada a entrar en la Compañía de Jesús. Canisio empezó a desear ser santo y predicó, escribió, fundó conventos sin descansar. Trabajó sobre todo con la juventud. Escribió un catecismo. Fue nuncio del papa.
¿Cuáles de tus características personales tendrían que cambiar si sintieras la llamada de Dios a servirle sólo a él?