Bautizada Bárbara, era una joven francesa del siglo XVI, cuyos padres habían prometido entregar a Dios su hija o hijo si lograban tenerlo. A los seis años entró en un convento y, aunque hubiera querido quedarse ahí, sus padres la sacaron del convento para que se casara. Se casó con el vizconde Pedro Acarie al que amó mucho. Al salir del convento sus padres le habían puesto una joven a su servicio, Andrea. Andrea y Bárbara fueron grandes amigas. Bárbara se dedicó con todas sus fuerzas a su esposo y a ayudar a las Carmelitas reformadas por santa Teresa a establecerse en España y en Francia. Su esposo murió en 1616, y entonces Bárbara ingresó en el Carmelo de Amiens.
Alguien dijo que la felicidad está en amar lo que se hace. ¿Amas, como Bárbara, tu presente y te entregas con todas tus fuerzas a hacer lo que es lo mejor para todos, es decir, la voluntad de Dios?