Parece que no era muy inteligente, pero con su ejemplo, arrastraba a muchos a vivir según Dios. Varias veces lo arrestaron en las persecuciones contra los cristianos y lo soltaban por considerarlo insignificante. Pero en una de ellas, al ver su mansedumbre y su alegría, los perseguidores se sintieron frustrados y lo torturaron con saña, y lo incitaron a comer comidas sacrificadas a los ídolos. Cuando se negó, lo ahogaron en un río.
¿Piensas que no tienes la inteligencia que necesitarías para hablar y dar testimonio? ¿Alguna vez te sientes como algo insignificante? ¿Te das cuenta de cómo te ama y te llama Dios?