Era de Suecia, y nació en el siglo XV. Estaba casado y tuvo diez hijos y ejerció muchas funciones cívicas. Cuando ya tenía cincuenta años, oyó una voz interior que le llamaba a dejar todo lo que quería y seguirle. Afortunadamente, su esposa comprendió su deseo. Nicolás se retiró a vivir una vida de oración, con una gran devoción a la Eucaristía. En 1480 su país estaba dividido por una guerra civil y Nicolás actuó como conciliador y habló con tanta sabiduría, que el país no se dividió.
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