Estuviste conmigo en cada momento,
siempre todo el tiempo, pero nunca te vi.
Sabía que existías pero fe en ti no tenía.
Pero llegó el día de mi rescate,
de un camino oscuro y equivocado me sacaste,
con amor me curaste, dijiste con ternura
a mi interior que se terminaría tanto dolor.
Me diste tu perdón y junto con él,
un mapa de quién soy yo.
Comenzamos desde entonces una relación,
te he ido conociendo y mi corazón,
te agradece a cada momento de ese hermoso encuentro.
Tengo un nuevo corazón y uso de razón,
quiero agradarte con todo mi ser,
y por ti luchar por ser una gran mujer,
que con valentía persista en esta vida
para junto a ti estar un día.
Tú eres lo más bello que hay en esta vida terrenal
y en la Patria celestial contemplándote y amándote
por siempre quiero estar.
Elizabeth Pineda