Se escapó de casa cuando era joven, y aunque no podía sobrevivir ni ganarse la vida, tuvo demasiada vergüenza como para regresar. Se empleó de pastor y el amo le ofreció la mano de su hija, con lo que podría salir de su miseria. Pero Juan no veía que esa fuera su vocación y volvió a escaparse y se hizo soldado. Cuando regresó a casa, se enteró de que sus padres ya no vivían, y tuvo enormes remordimientos. Entonces decidió dedicar su vida al servicio de los demás. Escuchando un día un sermón de Juan de Ávila, tuvo una fuerte conversión y su reacción fue tan fuerte, que lo tuvieron por loco y lo internaron en un manicomio. Allí vio los sufrimientos de los enfermos, y decidió dedicar toda su vida y su energía al servicio de los más pobres y de los enfermos. Fundó la Congregación de Hermanos hospitalarios.
¿Alguna vez te has arrepentido de algo, pero por vergüenza no has pedido perdón?