En tiempos de Colette había grupos de mujeres laicas que se unían para vivir su fe. Se llamaban las Beguines. Colette se unió a ellas, pero le parecía que no eran lo suficientemente austeras y piadosas, según su carisma original. San Franciso le pidió que reformara la comunidad, pero ella dudó mucho, hasta que por fin se decidió. Tuvo más tarde que pasar por el sufrimiento de ver la iglesia dividida, cuando había tres personas que reclamaban el papado para sí. Oró, aconsejó y trabajó mucho por la unidad. Murió en 1447.
¿Tienes a veces la llamada a hacer algo bueno, pero dudas por las dificultades que te puede traer?