27 de febrero - San Gabriel de la Dolorosa

 

Era un joven alegre, simpático y muy popular entre sus amigos. Le gustaban las fiestas, pero muchas veces en el fondo, se sentía vacío, como si le faltara algo. Al fin se dio cuenta de que Dios lo estaba llamando a otro tipo de vida. Entró en el monasterio y practicó siempre las virtudes de la obediencia y la humildad. Pero su mejor característica siguió siempre siendo la alegría, que contagiaba a todos los que estaban cerca.

¿Llevas alegría a las personas de tu alrededor? ¿Cómo crees que es la alegría de Dios?
 


 
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