Eran hermanos que vivían en Italia. Sufrieron persecuciones, pero siguieron adelante dándose a todos, predicando y sirviendo a su fe. Se animaron el uno al otro siempre a llevar con paciencia y alegría sus sufrimientos y a mantener su fe.
¿Cómo animas a tus hermanos y hermanas a mantenerse en el buen camino? ¿Los apoyas en sus buenas decisiones? ¿Se ayudan mutuamente a ver lo que Dios quiere de ustedes?