De comienzos humildes a carreras profesionales

By: El equipo de la Liga de San Judas


 A veces cuando vienes de un hogar humilde es difícil imaginar algo más allá de tu vecindad. Cuando nadie de tu familia ha ido a la universidad, puede ser difícil imaginarte cursando estudios universitarios e incluso descifrar el camino correcto a seguir. Cuando a la mayoría de las personas que conoces les cuesta arreglárselas con lo que ganan, puede ser un gran reto imaginarse con una carrera en un campo con posibilidades. Esta es la historia de María y Lucino Sotelo, una pareja de jóvenes profesionales.

María nos cuenta su historia:

“Nací en México y mis padres tenían problemas económicos. Se les hacía difícil hasta suplir las necesidades básicas, como zapatos para mí, así que emigramos a Estados Unidos. Mis padres me amaban y trabajaban arduamente para que pudiera ir a la escuela, pero cuando se trataba de tomar decisiones sobre mi educación o mi carrera, no podían ayudarme. No conocían el idioma y tenían poca educación, así que no tenían ni la experiencia ni el conocimiento para guiarme.

Comencé a trabajar a los 12 años como asistente de mesero para ayudar a mis padres. Me acuerdo que una vez vi a una mujer con una gabardina y un maletín y pensé: Algún día quiero tener un trabajo donde pueda vestirme así. Mis padres me habían dicho que la educación era la única manera de salir de donde estaba; sin embargo, no sabía por dónde empezar. ¿A qué escuela debía ir? ¿Qué era un internado? ¿Qué debía vestir para una entrevista? No tenía idea de cuáles eran mis opciones. Fue en ese momento que otras personas me dieron la mano y me guiaron. Muchos sacaron de su tiempo para compartir sus ideas, experiencias y sabias palabras.

Encontré quien soy hoy día en la universidad. Me di cuenta de que con trabajo arduo, perseverancia y un poco de esperanza, todo es posible. Estoy donde estoy porque mis padres tuvieron la valentía de hacer lo que fuera necesario para que yo tuviera una mejor vida y por aquellas personas que invirtieron su tiempo en guiarme”.

Su esposo Lucino, también de México, tuvo retos similares en su niñez. Aquí nos cuenta su historia:

“Imagina crecer en un pueblecito rural de México, donde el pueblo más cercano está a dos horas en automóvil y mucho más lejos en caballo. Imagina tener solo una escuela local donde la educación termina en el sexto grado. ¿Qué tipo de sueños crees que tienen los niños en ese entorno? ¿A qué se dedican por lo general?

Usualmente sucede algo como esto: Si terminas el sexto grado —y la mayoría no lo hace— puedes trabajar en los sembradíos o puedes trabajar en los sembradíos, ¡esas son las opciones! Esa fue mi historia. Me crié con mis abuelos en un rancho desde que tenía dos años, porque mis padres no pudieron costear llevarme consigo cuando emigraron inicialmente a Estados Unidos. Yo emigré cuando tenía alrededor de 11 años. La travesía y la historia es larga, pero el proceso es similar al de muchas familias inmigrantes. Tomó mucho trabajo, determinación, sudor, lágrimas (muchas lágrimas) y la ayuda de una comunidad completa de personas quienes decidieron ayudarme”.

Hoy día sus vidas son muy diferentes. Viven en Chicago con sus dos hijos y tienen carreras profesionales. María es oficial de programas en la Liga de San Judas y trabaja en la serie de cine titulada Latino Legacies que consta de documentales cortos sobre Latinos en Estados Unidos quienes son ejemplos a seguir.

El documental piloto se estrenó el año pasado y el resto de la serie se está trabajando. María comenzó su carrera en la banca en Harris Bank (antes de convertirse en BMO Harris Bank), tras terminar un bachillerato en Contabilidad y Mercadeo en la Universidad de Illinois en Chicago. Luego pasó a trabajar en reclutamiento ejecutivo de contabilidad y finanzas en una compañía de búsqueda de talento ejecutivo. Finalmente comenzó su carrera en el sector sin fines de lucro.

Lucino está muy lejos de su trabajo en los sembradíos del pueblito donde nació. Es el Director de Mercadeo de BMO Harris Bank. Ha sido premiado por su labor en mercadeo, mercadeo digital y técnicas de análisis, y es un líder en los sectores de negocios y entidades sin fines de lucro. Tiene un bachillerato en contabilidad de DePaul University y una maestría en administración del Kellogg School of Management de Northwestern University. Luego de graduarse se convirtió en Contador Público Autorizado.

El compromiso de ambos con la comunidad y su interés en devolver lo recibido son igual de importantes que sus logros profesionales. A lo largo de sus carreras se han comprometido con invertir en organizaciones y programas que fortalecen a la comunidad. Trabajan activamente en programas que promueven oportunidades en educación, desarrollo de carreras y acceso a personas que son ejemplos positivos.

En marzo de este año fueron la primera pareja en la historia en recibir el Instituto Spirit Award del Instituto de Progreso Latino (IDPL) el cual tiene una trayectoria de 38 años. El IDPL honra a un líder con principios que haya contribuido al éxito de la comunidad Latina apoyando una cultura de logros educativos, desarrollo de la juventud y desarrollo de la fuerza laboral. Este año el IDPL expandió la definición de comunidad de liderazgo: una pareja que trabaja en conjunto e individualmente para apoyar aquellas áreas de necesidad en las comunidades.

La educación fue la clave para que María y Lucino pudieran salir adelante y lo que permitió que tuvieran la vida que tienen hoy. Su mensaje para los jóvenes adultos es: “¡Sueña en grande! No importa el camino que escojas hacia el éxito, nunca te des por vencido. Pregunta. Busca a alguien que pueda ayudarte y guiarte, y cuando alguien te diga que no, encuentra otra persona que esté dispuesta a hacerlo. Nunca te detengas”.

 
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