Era una princesa, la hija del rey Luis XI de Francia. Se dice que el rey se sintió desilusionado cuando nació Juana, que además de mujer, era deforme. Así que la mandaron a vivir fuera del palacio. Juana, sin embargo, nunca se sintió deprimida por esta triste historia familiar y el desprecio de su padre. Sabía que era hija de un rey mayor, de Dios.
¿Te has sentido alguna vez rechazado/a? ¿Aprovechas las oportunidades difíciles como oportunidades para pensar y aceptar lo que verdaderamente importa?