Llevar la luz no es fácil. Supone enfrentarse a veces a dificultades, a temores e incluso a persecuciones, y defender la verdad. Supone llevar a Cristo por dondequiera que se vaya. Y eso tiene un precio, porque no siempre es cómodo, o popular.
¿Qué luz crees tú que llevas a los demás? ¿Eres una candelaria?