Un joven de una familia acomodada y de una inteligencia brillante, Tomás nunca hizo alarde de ello. Fue enviado a una abadía benedictina a estudiar y luego a Nápoles a completar sus estudios. Su familia tenía grandes ambiciones para él. El quería seguir a Dios y quiso ser dominico. Sus hermanos lo raptaron para que no pudiera seguir su vocación y lo tuvieron retenido en un castillo por más de un año. Tomás, sin embargo, hablaba con tanta alegría de servir a Dios que una de sus hermanas también decidió seguir la vida religiosa. Después de 15 meses de cautiverio, lo dejaron en libertad para seguir su llamada. Tomás escribió grandes obras de teología, que aun hoy son la base de los estudios teológicos por todo el mundo. Es patrón de universidades y escuelas.
¿Te interesa mucho el estudio? ¿Eres consciente de que es a través de él que cumples la voluntad de Dios? ¿Qué responderías a tu familia si no estuvieran de acuerdo sobre tu vocación en la vida?