Otro mártir del tiempo de Daciano, Vicente pidió fuerza a Dios para permanecer sereno durante sus tormentos y torturas. Y Dios se la concedió. Vicente era un joven a quien el obispo Valerio había reconocido el talento y la virtud y, a pesar de su juventud le había encomendado la predicación.
Durante su encarcelamiento, Vicente llegó a convertir al carcelero y, por fin, el emperador permitió que los cristianos le visitaran. Murió en prisión, como consecuencia de sus torturas.
¿Sientes que Dios a veces te da una fortaleza que no sabías que tenías para enfrentarte a problemas y dificultades en tu vida?