Era monja de clausura y vivía una vida escondida. Pero la gente del pueblo donde estaba el monasterio empezó a darse cuenta de la belleza de su vocación. Las monjas, aunque estaban en clausura, siempre ayudaban a los pobres y les daban alimentos. Todo el pueblo conocía la bondad de Cristina, aunque nunca salía del convento.
¿Cómo quisieras que te recordara la gente? ¿Qué tendrías que hacer para que así fuera?