Cuando tenía 20 años sus padres murieron y le dejaron una gran herencia y también lo dejaron al cuidado de su hermana menor. Antonio se sintió abrumado por la responsabilidad, y comenzó a orar. En el curso de su meditación, escuchó la palabra: “Ve y vende todo lo que tienes…”. Vendió todo, dejando sólo lo suficiente para mantener a su hermana. La hermana de Antonio se unió a un grupo de mujeres dedicadas a la oración, y Antonio se hizo hermitaño. Fue famoso por sus buenos consejos a los demás.
¿A quién acudes cuando te sientes abrumado/a por las responsabilidades y cargas de la vida? ¿Qué te preocupa en este momento? ¿Cómo está presente Dios en esa preocupación?