El Dolor

 

Para dolerse y llorar, bastará conocerse bien a sí mismo: pero este dolor debe ser según Dios, y no ha de provenir de un motivo puramente humano. Por lo cual es necesario manifestar un exterior alegre y agradable, gloriándonos en el Espíritu Santo de los dones que nos comunica; pero al mismo tiempo debemos dirigirle oraciones que salgan de un alma penetrada de un secreto dolor.

San Efrén

 
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