Isabel venía de una familia acomodada de Nueva York. En 1794 se casó con un rico comerciante que tenía una flota de barcos. Tuvo cinco hijos y una vida feliz y cómoda durante algunos años. Pero, de pronto, el esposo de Isabel perdió su fortuna y su salud. Isabel pensó que quizá estuvieran mejor en Italia, pero al poco tiempo de llegar, el esposo falleció. Y entonces, para sorpresa de sus familiares y amigos, Isabel se convirtió al catolicismo. Un poco más tarde, abrió una escuela para niñas en Baltimore y luego se hizo religiosa, fundando la Congregación de Hermanas de la Caridad. Muchas de sus amigas, e incluso sus hijas, se unieron al grupo. Isabel, con su congregación, abrió muchas escuelas católicas y unos cuantos orfanatos.
No apartarse de la vida en toda su plenitud, nos lleva a escuchar la voz de Dios en muchas maneras y en distintos momentos de nuestra vida. Cuando tienes un contratiempo, ¿tiendes a caer y no querer seguir adelante? ¿Piensas que Dios te puede estar llamando hoy a algo nuevo?