El 15 de junio, la administración de Obama anunció que ofrecería protección de deportación a jóvenes que califiquen para el DREAM Act. Se estima que bajo esta decisión, cerca de 800,000 jóvenes que llegaron a Estados Unidos siendo niños, se les permitirá quedarse en el país sin temor de ser deportados.
Aunque esta norma no garantiza un estatus legal permanente, es una vía para que jóvenes indocumentados salgan de las sombras, permitiéndoles trabajar legalmente, obtener una licencia de manejo, etc.